jueves, 3 de marzo de 2011

MANIFIESTO ANTE EL VIAJE




Mañana a día hoy tres de marzo de dos mil once, entre los días cuatro y cinco de este comenzado mes, voy a realizar un viaje hasta Salamanca desde Valladolid, para al día siguiente volver de nuevo a Valladolid. Me va a hacer frío, se calcula que entorno a unos menos dos grados por la mañana, temperaturas máximas entre 5 y 8 grados a lo largo de los dos días entre ambas ciudades. Serán trescientos kilómetros dado que voy a tener que rodear escogiendo otra ruta que cuando vuelva ya mencionaré.

Muchos no entenderán lo que haré mañana, porque expondré a mi cuerpo al sufrimiento. Pero yo mediante estas palabras y apartados se lo explicaré a todos aquellos y aquellas, que me pregunten sobre mis motivos para realizarlo. Quiero ser breve en ello, pues he de preparar mi mente para lo que tendré que soportar.

-No soy una persona feliz en mi tiempo, en el que vivo. Vivo pues en un tiempo de decadencia y de miseria moral en donde las personas sueñan con ser piedras y esclavizarse. Yo busco alejarme de la corrupción moral que invade a mi pueblo. Soy consciente de que no podré por el momento cambiarlo, solo esperar su fin. La solución que propongo es la de la virtud. Llegarán hombres libres y dispuestos a vencerse a sí mismos, luchando contra el mundo con la fuerza de su corazón. Yo soy uno de esos hombres, mi juventud hace tiempo que murió. Mi meta es transmitir la libertad que yo siento a aquellos y aquellas que no son conscientes de su esclavitud.

-Busco amar a mi pueblo mediante mi sufrimiento. Buscando en los pueblos por los que pasaré el amor en sus gentes sencillas, faltas de pasiones egoístas y destructivas que envuelven a las personas de las ciudades. Yo busco eso, la humildad de sus corazones para aprender de ellos y amarles, pues son mi pueblo, mi patria verdadera.

-Cuando en soledad recorro carreteras olvidadas, me siento solo frente al mundo, frente a sus fuerzas. En la soledad se me muestran todas esas fuerzas que rigen el Universo, aquí en la Tierra, la naturaleza. Yo busco captar su equilibrio así como su fuerza. Pues soy hijo suyo, hijo de los dioses, y por lo tanto todo ello es mi verdadera familia.

-Todo dolor es fuerza, es valor para hallar ese algo más. La virtud Dios solo es una forma que usan los esclavos para no luchar por la virtud, y con ello no luchar contra sus miedos. Para ellos el dolor es sufrimiento, para mi el dolor es placer.

-Soy libre, y como tal aspiro a transmitir mediante mis palabras, la energía de mi ser, a mis hermanos la libertad. Pues soy un titan y desafió a los dioses en beneficio de la humanidad. Igual que yo obraron Prometeo, Atlas, sujetando y dando la luz al mundo frente a la tiranía del mundo.

-Soy un viajero, mi máxima es el viaje, sentir a la vida y amarla, mediante el amor a mi Patria y a los que la habitan.

-Busco amar y ser amado. El mejor amor es el amor de amar sin esperar nada a cambio. Amo a todo mi pueblo sin importarme igual su condición moral o física, son mis hermanos, son pueblo, y yo les amo por ello.

-Mi destino como hombre libre esta escrito en las estrellas.

Mi canto a los dioses de la vida para que me den las fuerzas y el valor así como el honor que necesitaré es este:

Ruego a los Dioses Paganos que me deis fuerzas,
Ruego a los Dioses Paganos que me deis fuerzas,
Ruego a los Dioses Paganos que me deis fuerzas,
Ruego a los Dioses Paganos que me deis fuerzas.

Vosotros lucháis por mí, yo lucho por vosotros,
Vosotros lucháis por mí, yo lucho por vosotros,
Vosotros lucháis por mí, yo lucho por vosotros,
Vosotros lucháis por mí, yo lucho por vosotros.

Ruego a los Dioses Paganos que me deis fuerzas,
Ruego a los Dioses Paganos que me deis fuerzas,
Ruego a los Dioses Paganos que me deis fuerzas,
Ruego a los Dioses Paganos que me deis fuerzas.

Vosotros lucháis por mí, yo lucho por vosotros,
Vosotros lucháis por mí, yo lucho por vosotros,
Vosotros lucháis por mí, yo lucho por vosotros,
Vosotros lucháis por mí, yo lucho por vosotros.

¡SALUD Y VICTORIA!

miércoles, 2 de marzo de 2011

MI ACCIDENTE. PARTE IV: LA ÚLTIMA PARTIDA DE CARTAS DE ALEXANDER


Llevaba ya un día en aquella sala de los horrores, reposando mi lastimado cuerpo sobre aquella especie de tabla que me amargaba completamente. No sabía si mi familia seguía allí en el hospital, en el pasillo limítrofe con la sala donde me ubicaba. De pronto vino mi madre a comunicarme que una enfermera la había comunicado que iban por fin a operarme. No sentí ni incertidumbre ni miedo, simplemente me limité a esperar como si ya todo me diese igual. De pronto, vinieron varios auxiliares de enfermería para trasladarme, mi madre les siguió. Y entonces noté la suave brisa de pasillo mientras ibanme trasladando a la sala de operaciones. Me fijé en los familiares que fuera de las habitaciones de sus convalecientes lloraban fruto de una situación similar a la mía. Otros, simplemente esperaban tomándose un café. También había enfermos que paseaban con muletas o en silla de ruedas. En definitiva, aquel bullicio matinal hizo que por unos momentos en los que duraba mi tránsito olvidará de lo que padecía.

Llegué a una sala de apariencia gris debido al color del inmueble operatorio. Digamos que rodeaban a la cama operatoria donde en breves momentos reposaría mi cuerpo. Me colocaron sobre ella con sumo cuidado levantando las sábanas sobre las que yacía mi lastimado cuerpo. Varios auxiliares con fuerza levantaron y con suma cautela de no golpearme contra nada, me pasaron a esa cama de aspecto metálico. Acto seguido la enfermera que estaba allí me animó a que me tranquilizara, pues aquella sala me infundía nerviosismo dado que sabía que me operarían, no sabía todavía de que, pero me operarian. Me administro vía inyección anestesia en mi brazo izquierdo, y con palabras de que me tranquilizara y que rápidamente me dormiría. Mi madre estaba a mi lado, los médicos estaban ya preparados, alguno comprobaba la pantalla en la que se vería mi operación, así como comprobando los utensilios quirurjicos. Entonces, comencé a sentir que me desvanecía, que la realidad que veía se desdibujaba entre las sombras. Traté de luchar por evitarlo contra mi mente que se iba apagando rápidamente. Y tan pronto como reaccione contra aquello, desaparecí del mundo.

... ... ... ...

Abrí los ojos en mitad de aquella noche en medio de aquel silencio que inundaba la sala de operaciones en cuyo fondo, me encontraba en una cama muy mullida, comodisíma la verdad. Había varias luces de baja intensidad alumbrándome. Aquel ambiente era de profunda melancolía, pero de profunda tranquilidad, como si tras la tormenta hubiese venido la calma. Cerré los ojos sin emitir un juicio y ningún pensamiento, algo raro en mi ser. Solo recuerdo que tenía una mascarilla de oxigeno en la boca que me agobiaba ciertamente, pero no tanto como cuando me encontraron tirado en la carretera y me tuvieron que colocar el collarín. Me sentí pues, vencido, sin fuerzas. Había ratos en los que me despertaba y me quedaba mirando a ninguna parte, con la mente en blanco, otros, dormía. A veces me lamentaba sin darme cuenta, y echaba en falta alguna compañía, alguna voz suave de cariño. Estaba solo, solo y a merced del silencio que omnipotente, contribuía más si cabe a crear esa atmósfera de terror, de la cual yo era consciente. Un terror que solo yo percibía, como si de pronto fuera a recibir alguna visita del inframundo. Pero sobre esa atmósfera, diré que a decir verdad, realmente me daba igual, me era indiferente. No pensaba, no lloraba, era como si no tuviera sentimientos, era en pocas palabras, un muerto que respiraba y abría los ojos.

A la mañana siguiente vino una enfermera. Me habló en voz baja, con ese cariño que tanto necesitaba. Ella lo sabía a juzgar por como la miraba, lo veía en mis ojos necesitados de amor para paliar el regreso a aquella tormenta de dolores en la que en breve volvería a adentrarme. Sabiendo de mi sed que el día anterior me había llevado a la locura, sin decirme nada, me dio un vaso de agua en la mano derecha, que con rapidez bebí. Pude notar en aquel vaso de plástico, el frescor del agua fría en mi mano, y acto seguido una corriente fresca que me acarició literalmente la garganta y con ello la lengua. Rápidamente tan rápido como hube bebido el primero, en voz baja, la pedí otro, así hasta tres vasos más. Poco me faltó para comérmelos.

Pasadas unas horas, vino un auxiliar a trasladarme, mi madre estaba esperando a fuera, en el pasillo. Me miró y levemente esbozó una sonrisa, la operación aparentemente había salido bien. Me trasladaron a una habitación doble, por poco tiempo vacía. Allí estaba mi padre terminando de colocar en un mueble en mi lateral izquierdo, mis pertenencias más valiosas, para que el tiempo que pasará allí me fuera más ameno. Las pocas pertenencias que me llevaron fueron las siguientes: El libro que por aquel entonces me estaba leyendo sobre la globalización, un MP3, mi móvil con la exorbitada factura pagada para que pudiera llamar, unos auriculares para ello, para hablar sin necesidad de ponerme el móvil en la oreja, así como alguna otra cosa que ahora mismo no recuerdo. Pronto aquello con las visitas y con los libros que pedía para leer parecería una improvisada biblioteca.

Era mediodía, por la ventana que daba a la calle se podía ver un cielo despejado, ciertamente soledado, hacía bastante calor. Comenzó mi madre a decirme que el motivo por el que me habían operado era que me habían colocado una placa metálica atornillada a la pelvis. Para con ello, así poder en un hipotético futuro, tener la oportunidad de volver a andar. Pero que para ello, se debían de unir ambos huesos mediante su crecimiento. Esa era la función de la placa, sostener en línea recta ambos extremos mediante unos clavos más que tornillos. Con suerte, antes de seis meses aunque no hubieran crecido del todo, podría volver a levantarme un poco, y antes de un año estar caminando. Por ello yo me enfadé, me sentí disgustado, y valgame la gracia que mi primer cabreo y mi primer pensamiento tras haber vuelto a nacer, fue el hecho de estar sano para ir a las V Jornadas para la Disidencia que se celebraban en Madrid entre los días 5,6 y 7 de noviembre. Tres días de conferencias identitarias sobre la identidad de Europa los demás pueblos del mundo, sobre la maldición del capitalismo, así como actos culturales. Todo ello organizado por el Círculo de Estudios la Emboscadura en colaboración con el MSR (Movimiento Social Republicano) Por ello me preocupaba, porque tal y como estaba, no había esperanzas para una recuperación rápida que me permitiese asistir a aquel festival de palabras que tanto me gustaba, dado que había ido el año pasado, solo dos días en vez de tres, y la sensación había sido extremadamente gratificante. Adicionalmente me dijo mi madre, que por la opinión de los médicos, tardaría casi dos meses en salir de aquel hospital, por lo que tendría que dejar segundo de bachillerato para otra ocasión, así como saber que mis vacaciones veraniegas se reducirían a estar tumbado en aquella cama pasando el rato como buenamente pudiera.

Pasé aquel primer día comenzando a despertar mi cuerpo y a abrirse al mundo de los sentidos. Por ello, ya pasado el mediodía, habiendo comido sobriamente, pues no tenía hambre debido a la gravedad de mi estado que hacía no aguantar muchas cantidades a mi estomago (creo que comí algo de pollo, un caldo asqueroso, y un vasito de zumo que me gustó mucho y cuyo trago llegó a ser el momento del día preferido) Notaba ya con toda fiereza mis espaldas al rojo vivo, como si estuviesen sido prendidas continuamente por una llama a cientos de grados. Al principio me resultaba difícil de aguantar tal calvario del que a día de hoy me han quedado grandes cicatrices. Era pues, un infierno que día a día seguía perenne. Al principio lloraba de dolor, luego poco a poco, aprendía a silenciar mi llanto mediante la capacidad de aguante que aumentaría progresivamente, no llegando ya a discernir lo que era realmente el dolor, simplemente me hice a él mediante la fuerza interior para soportarlo. Así, en el infierno, y con las Disidencias a tres meses, la pesadilla no había hecho más que comenzar, el accidente y todo lo que anteriormente me había acontecido, habían sido el paraíso comparado con aquello.

En el próximo capitulo narraré los primeros días de aquel infierno.

martes, 1 de marzo de 2011

MI NUEVO AMOR: CAMILLE SAINT-SAËNS


He vuelto a enamorarme,
mi corazón vuelve a ser feliz, nostalgicamente feliz,
lo abrí navegando por la melancolía,
que encierra el Sol de media tarde,
en el murmullar del río que atravesaba la llanura,
sentado en un banquito de madera,
he descubierto a Camille Saint-Saëns,
como una nueva forma de llorar,
a la vez de alegría y de pena,
con la vivacidad y la audacia,
de lo grotesco y lo hermoso,
¡que belleza es!
¡oh,oh Saint-Saëns!

Que tu espíritu, alma brutal y macabra,hermosa y bella,
romántica y audaz,
siga besando mis oídos,
tanto como yo beso tus notas,
y miro al cielo y allí estas tú,
¡oh, oh, amado Saint-Saëns!
grito con goce ante la belleza de tu música.

Te amo, lo admito con orgullo,
frente al Sol, titánico,
estoy enamorado de ti,
besando tus notas,
como tu besas mis oídos,
¡oh, oh, amado Saint-Saëns!
chillo de placer por la vivacidad,
que a este corazón de cristal transmites.

¡Oh, oh, amado Saint-Saëns!


UN VIDEO CON MÚSICA DE SAINT-SAËNS COM IMAGENES ROMANTICISTAS:

http://www.youtube.com/watch?v=OUCegOSM6Ck

lunes, 28 de febrero de 2011

EL ÁRBOL DEL SILENCIO


Era de noche, de noche oscura, y mi rostro palidecía ante las hojas de aquel solitario árbol, que murmuraban en aquel denostado paraíso. Denostado por las almas errantes que paseaban por allí, esperando en su fatal silencio, su sentencia, su desdicha... Eran espectros, eran espectros blanquecinos lo que veía, lloraban, pero yo no les podía escuchar, no podía escuchar su amargo llanto que emitían entorno a mi presencia. Pero en cambio, si que podía sentir una fuerza de pura tristeza que me hacía temblar todo el cuerpo. Como si fuese una corriente fría que me ponía todos los pelos de mi cuerpo de punta. Podría decirse que era por el frío del otoño, pues de hecho eran finales de noviembre, un día olvidado en el calendario. Todo estaba a oscuras salvo la luz que iluminaba aquel lugar en el que me encontraba, fruto de una farola que quemaba el queroseno, y que hacía cobrar de vida su cuerpo alargado, grisáceo por el que brotaban como lágrimas fruto de las marcas de pintura que alguien, alguna vez había pintado. Alumbrabame aquel árbol frente al cual me encontraba, y bajo el cual acompañaban lápidas, suponiendo que serían las de aquellos que paseaban entorno a mi figura, y que flotaban en el aire como si su espectro, se mezclase con la oscuridad de donde me encontraba.

-¡Oh amor mío, que en triste y lúgubre noche como esta te fuiste para siempre! Te amé por encima de todas las cosas habidas y por haber en este desdichado mundo. En tus últimos y tristes momentos, me miraste a los ojos tal y como te conocí, en el silencio de mi vida, en una noche oscura sin fondo para mí. En la que mi cuerpo ebrio, solitario, mis ojos tristes, mirando a la Luna espesa por las nubes que ocultaban su brillo, cuyo espectro hacía murmurar a las hojas bajo la pena. Así, tu me miraste, y junto a mí te sentaste. Juntos miramos a la Luna, ambos lloramos, y finalmente el amor consumió nuestra desdicha y allí, solitarios, nos besamos... Así tu miraste en tu agonía al cielo que se reflejaba ante nuestra humilde ventana. No lloraste ante la muerte, porque no tenías nada ante lo que llorar. Muda ante ella perdiste tus palabras, cayó tu corazón en el olvido, en el silencio de las hojas acalladas por el viento, en aquellos fatídicos momentos, momentos para la pena. No me miraste a los ojos, no quisiste hacerlo, a mis ojos llorosos que no dejaban de mirarte, y con ello de llorar y llorar... Y mis lágrimas cayeron pues, en un saco roto, en el olvido. Y se hizo la oscuridad, por unos segundos todo se quedó a oscuras, nuestra habitación, la ciudad entera, todo en silencio... Pronto volvieron las luces luchando contra aquella oscuridad siniestra inmersa en la pena. Miré a tus ojos blancos, como la Luna a la que mirabas, reflejado su brillo grisáceo en tus ojos, y todo era silencioso...¡Oh amada, amada mía! ¿por qué te fuiste? Dimelo, dame aquella respuesta que en la antesala de la muerte no me diste,¡Damela, por favor, damela!...

Lloré tanto como pude ante la lápida en la que posaba el nombre de mi amada. No hubo ruidos, todo era silencioso, y oscuridad. La Luna no posaba ante aquel cielo negro, sin estrellas. Nadie lloraba, nadie más que yo. Me sentía incomprendido al igual que antes de conocerla me sentía. Nada me arropaba, ni el viento secaba mis lágrimas que manaban como un torrente frío por mi rostro. Los espectros me miraron, pero no veía sus ojos, pero yo sabía que me miraban, lo notaba en mi corazón. No había luz en él, ya no había esperanzas, tan apagado como estaba aquel lugar, así estaba mi alma. Entonces dejé de llorar, me sentí como si la vida misma me tragaba; como si mis manos y el resto de mi cuerpo comenzará a fundirse con aquella oscuridad. Entonces emití un chillido viendo que me ahogaba en el seno de la propia noche. Presa de la angustia, antes de por completo desaparecer,"tic, tac, tic, tac" sonó un reloj. Era el tiempo que me absorbía, que se tragaba y desvanecía a mi alma. Tan pronto como dejó de sonar, sobre mí se hizo la oscuridad...

Y aquí yace una lágrima de cristal, ante esta lápida entorno a la cual hay humedad. Su llanto nunca cesará, es un llanto para la eternidad. Solamente es y será un recuerdo, reflejo de que un día en el silencio de su tragedia, hubo alguien que desesperadamente quiso amar y ser amado. El amor que halló solo fue prefacio para ayudarle a morir, en mitad de aquella tormenta que en vida tuvo que afrontar.

...

domingo, 27 de febrero de 2011

CANTO A LA PAZ


Hombres, yo a vosotros me dirijo,
y con la melancolía del horizonte os pregunto:
¿Y por qué lucháis, que causa tanto,
os aterra,
para que sigáis matandoós entre vosotros,
y siga el cielo llorando púrpura,
y las madres lloren a sus hijos,
y las mujeres lloren a sus maridos,
y los hijos pregunten por sus padres?

¡Oh cielo de guerra, cuanta miseria,
en tu alba se cierra!
¡Cuanto dolor hay en mi corazón,
cuantas lágrimas en vano derramadas,
sobre océanos infinitos,
que el Sol llora al fondo!

Lloran mis ojos, de un alma qués fruto amargada,
que errante navega por vuestros corazones,
por las calles de una ciudad,
qués de noche y oscura,
bebiendo para olvidar,
¡Cuanto dolor, cuanto dolor,
en mis ojos hay!

Lloro en mi corazón,
golpeo a las paredes,
me duele el puño y callo,
porque ya, bastante dolor hay en mi corazón,
que he perdido el juicio ante este mundo,
cuya sinrazón me supera,
me es llanto y llanto.

Y solo, errante por la carretera,
en el campo, en pueblos mudos de palabras,
pero hablados de sentimientos,
en los ecos del pasado, en almas finitas,
trato de buscar aquella infinitud,
aquel amor,
que en el mundo no encuentro.

¡Seguid errando, hombres,
mas vuestra lucha tendrá un fin!
Pero vuestras almas no lo tendrán,
y si no cesa la sangre,
y si no cesa el odio,
no cesará vuestro llanto,
no cesará el mío.

Sed libres,
mas y no erréis más,
¿más allá?
el firmamento,
contemplarlo,
deleitaos,
amarlo.

Hombres...

sábado, 26 de febrero de 2011

MI ACCIDENTE. PARTE III: TRÁFICO Y LAS VERSIONES DELIRANTES SOBRE MI ACCIDENTE


Tráfico pasadas unas doce horas aproximadamente de mi accidente, informados de lo que me había ocurrido, se personaron varios de sus miembros en aquella carretera que salía de la urbanización de Panorama. Se encontraron con un gran charco de sangre seca que yacía bajo un sol abrasador. Y como es lógico en estos casos, se pusieron a investigar y a preguntar a los vecinos de la urbanización. Aunque a juzgar por los resultados de su investigación, creo que primero fueron con sus bañadores y sus toallitas. Las mujeres tomaron el sol, los hombres lucieron sus chichas tocineras tratando de mostrar musculitos, luego se bañaron todos en la piscina y jugaron a hacerse aguadillas. Acto seguido se fueron al bar de la piscina y se invitaron a varias rondas de cubatillas. De dicho proceso de investigación sacaron varías hipótesis, a cual más variopinta y absurda. Estas versiones que en las semanas posteriores en el hospital y en casa me fueron llegando, a los pocos días por no decir en el mismo día del suceso, se propagaron rápidamente por toda la ciudad de Valladolid. Llegando a crearse nuevas derivadas de estas por parte de los tertulianos/as que todavía no daban crédito a que estuviera vivo mientras charlaban animadamente de fiesta o en la piscina.

Tres de ellas son las que a mi juicio merecen todo el interés a juzgar por los datos tan delirantes que contienen. Las voy a exponer para que el lector/a se haga una idea de la demencia por parte de quienes en su momento las plantearon.

Versiones de tráfico:

1º Alexander según salía de la urbanización de Panorama, en plena noche. Escondidos en la oscuridad, unos desconocidos se abalanzaron sobre él, y le pegaron una paliza. Y justamente, por casualidades de la vida, uno de ellos debía de ser traumatologo y conocía así a ojo y en plena noche, el punto en el cual estaba ubicada la pelvis en mi cuerpo. Lo debió marcar con una X, y acto seguido con el bate, concentrado en acertar en la X señalada en mi cuerpo, golpeó con el bate y me la rompió en dos. Después imitando a Aquiles cuando en la Guerra de Troya ante las puertas de la ciudad, mata a Héctor. Coge su cadáver y ata las dos piernas a su carro tirado por caballos para arrastrarlo por el terreno y despellejarlo. Pues algo similar hicieron con Alexander sus agresores. Lo pusieron boca arriba y ataron sus piernas a la barra del coche trasera, y durante decenas de metros, para explicar la espalda despellejada, lo arrastraron por la carretera.

2º Alexander fue hallado en tal estado fruto de haberse despeñado por un barranco que daba a la carretera. Hay que señalar que ese barranco esta cercado con una valla dado que pertenece a una vivienda, en este caso una parcela, que limita con él. Por lo tanto, Alexander hubiera asaltado la parcela, y misteriosamente burlado las habituales medidas de seguridad que toda buena parcela tiene, y más en esa zona. Y después Alexander se hubiera tirado por el barranco.

3º Alexander y un grupo de amigos, borrachos como cubas, se habrían dirigido a la autovía que pasa por la urb. de Panorama, y hubiesen jugado a torear a los coches que a esas horas pasaban por allí en dirección a Simancas y a la inversa, hacía Valladolid. Ganaría quien más golpes y lesiones hubiese tenido. En este caso el ganador hubiese sido por merito y gravedad, Alexander. Y sus amigos, borrachos como cubas se hubiesen olvidado de él arrastrándole hasta la carretera paralela que sale de la urbanización, para posteriormente avanzar unos cientos de metros más o irse a otras carreteras o autovías, para proseguir con su macabra diversión.

A raíz de estas tres versiones que se hicieron, para completarlas, los de Tráfico tomaron declaración a mis amigos y amigas. Estos bajo la presión que supone declarar ante tal autoridad, y obviamente sin saber nada de lo sucedido realmente, y otros bajo la influencia de leyendas que ahora detallaré más adelante, que ya comenzaban a circular rápidamente por Valladolid, habrían dicho lo primero que se les hubiese venido a la cabeza. A todos ellos y ellas les pido disculpas por ello, ruego que me perdonen por haberles sometido a dicha tan desagradable situación. Pero sea por lo fuere, da igual, el caso es que a raíz de esas tres versiones que como he dicho, y recalco, nada más tener el accidente a las pocas horas y días comenzarón a circular por Valladolid, se comenzaron a hacer nuevas. Haciendo imposible saber la verdad hasta la fecha en la que he comenzado a relatar lo que verdaderamente me pasó mediante estas mis palabras.

De cientos de ellas he elegido las tres que más me han gustado, dado que no tienen desperdicio, sobre todo la primera y la tercera. Aquí las expongo:

1º Alexander gracias a sus artículos en los que denunciaba los vínculos de PxC de su lider Josep Anglada con el sionismo. Fue fruto de una conspiración sionista internacional para quitarle de inmediato del mapa, y así poder proseguir con la introducción del sionismo en el patriotismo. He de recalcar sobre esto, que en parte era así. Criticaba y he seguido criticando esta línea política de actuación mediante mis artículos. Hay que recalcar que algunos de estos artículos fueron publicados en el foro de España2000, los cuales ipso facto fueron borrados por el administrador. Dos meses después, en cama todavía, me cansé y por cierto motivo acaecido antes del 12 de octubre me desafilié de ese partido. Pues ciertamente y ahora es cuando comienza a pasar el tiempo, en su momento creé bastante polémica. Posteriormente me he ido desengañando y al final he terminado por desvincularme de los partidos sean de lo que sean, y seguir con mi condición de libre pensador o como narices se quiera llamar.

2º Alexander harto de su vida, tras haber pasado por muchas dificultades en los entornos sociales que frecuentaba. Harto del des amorío que tanto daño le hacía al corazón. Harto de todo, habría optado por sucidarse tirándose a la autovía aprovechando la excusa de estar demasiado borracho para con sus amigos, para supuestamente irse a tomar el fresco fuera del bullicio de la fiesta.

3º Alexander, tras el pequeño éxito obtenido con su corto "Desnudez", en el que refleja la decadente sociedad de hoy en día. Grabándose primero en los barrios obreros, después en los pijos, y después en el centro como reflejo de la desaparición de la lucha de clases como forma de luchar los más débiles por lo que les pertenece, en este caso los obreros por una mayor justicia social y un mayor salario. Siendo abocados al consumismo. Todo ello narrado mediante los viajes por la ciudad en bicicleta como nexos para reflejar los impulsos de huida de aquella decadencia. Finalmente el corto termina con Alexander hablando en un cerro (Fuente del Sol) sobre ello, y desnudandose y mandandolo todo al carajo, desnudo, caminando hacía el infinito, lo incierto, en busca de su identidad. Pues bien, a raíz de el éxito obtenido, hubiera hecho una secuela, habiendo colocado una buena cámara nocturna en algún lateral de la carretera. Y así de esta forma, hubiera grabado una de sus escenas en la que saldría corriendo desnudo por la carretera y chillando.

Todas estas versiones mientras corrían como la pólvora por las calles de Valladolid, yo esperaba en el pre-operatorio a una operación a vida o muerte. Las cartas ya estaban repartidas. Ahora tocaba jugarlas.¿Quién ganaría la partida? Por un lado, en el anterior artículo ya dije que el 90% apuntaba a que moriría en el quirofano como así casi sucede. El otro 10% apuntaba a que si sobrevivía al implante de una placa soldatoria para unir a la pelvis, me haría tardar más de un año en levantarme, y probablemente con toda seguridad tendría lesiones de por vida que me impedirían levantarme o llevar una vida completamente normal. ¿Quién ganaría, Alexander o todo el mundo (familia, médicos, amigos etc)? En el próximo capitulo: La última partida de cartas de Alexander y los días posteriores a la operación.

Enlaces adjuntos.

Las amistades peligrosas de Josep Anglada. Breve dossier sobre las amistades de este individuo con stars del sionismo internacional: http://atenasvalladolid.blogspot.com/2010/07/las-amistades-peligrosas-de-pxc-de.html

"Desnudez" Primer corto de Alexander: http://www.youtube.com/watch?v=Bo0ZqSg1jXw

jueves, 24 de febrero de 2011

MANOS ATADAS. CRÓNICA DE UNA VIL MATANZA DE INOCENTES


Todo era oscuro, tan oscuro que lo que podía ver me hacía quedarme nimio, pálido ante semejante oscuridad. No recordaba nada, no sabía quien era y que hacía contemplando semejante visión. Pasé mucho tiempo así, sin pensar en nada, pues creo que hasta me había olvidado de ello. Pasadas unas horas según así ahora me parece a juzgar por el latir de mi corazón que trataba de contar seguidamente dividiendo los latidos en minutos, olvidanoseme la cuenta y volviendo a empezar de nuevo. Empecé a sentir algún dolor punzante en lo que parecían ser mis muñecas. No sentía mis manos, solo las muñecas, y como el resto de mi cuerpo estuviera colgando de mis brazos, y notase la piel de mis axilas estar muy estirada, notando un dolor semejante que me llevó a pensar que en cualquier momento su piel se desgarraría, y brotaría sangre como único consuelo de saber que en aquellos momentos estaba vivo. Sentía en las muñecas un dolor que me impedía moverlas, como si estuvieran atadas a algo. Y entonces mediante el dolor tan intenso que me producía, como si algo las estuviese quemando con una mecha, me dí cuenta de que existía el tiempo, y a raíz de ello pude vagamente comenzar a calcular y a imaginarme cuanto tiempo y de que manera mi cuerpo estaba posicionado. Pero era horrible, notaba como mis muñecas lenta, muy lentamente se iban desgarrando. Entonces me dí cuenta de que por la boca sin darme cuenta, aspiraba y exalaba una especie de corriente invisible solo apreciada por mi garganta y por consiguiente mis pulmones. Ello me hacía vibrar todo el cuerpo, y comenzando a recordar, me dí cuenta que aquello que hacía era respirar, eso significaba que estaba vivo en aquella oscuridad perenne.Pasé posteriormente a sentir todas las demás extremidades y con ello a las piernas y a los pies. Notaba que no tenía nada cubriéndome el cuerpo, eso significaba que estaba desnudo por completo. Y según cuenta de mi cuerpo iba dandome, me llamo la atención un cierto olor dulce que provenía de la parte superior central de mis piernas. Note que estaba húmedo y cubierto la parte final por una especie de líquido cuya humedad notaba mucho, como si hace un rato o al menos antes de que estuviera despierto hubiera surgido de mi. Era mi pene que había eyaculado, entonces no lo advertí.

Movía a todos los lados posibles mi cabeza, buscando algún atisbo de luz que me permitiera hacerme una idea de en que lugar me encontraba. Pero por más que girara y girara la cabeza, examinando concienzudamente la oscuridad en la que me veía sumergido, todo era igual, oscuro. Abría y cerraba los ojos en caso de que lo que veía fuera síntoma de una ceguera, pero no, porque notaba abrirse y cerrarse a mis parpados. No era yo quien estaba ciego, era la realidad quien realmente lo estaba. De pronto recordé algo, como un recuerdo que se transformó en mecha para posteriormente ser llama, y comencé a chillar con lágrimas en los ojos:-¡Socorrooo, socorrooo! ¡Que alguien me ayude, necesito ayuda! ¿Quien me escucha, quien anda ahí?,¡Auxilioooo necesito ayudaaaa, por favoorrr! Pero era en vano, y aún así, movido por aquella llama desconocida que solo aparece en la desesperación, me acordé de la esperanza, aquella esencia que cuando la lucha esta perdida, nos incita a luchar, pues siempre hay y habrá una oportunidad. Al final de tanto chillar me quedé afónico, notaba un pequeño dolor en las cuerdas vocales de mi garganta.

Esperé un rato por si alguna respuesta debiera de obtener más allá de donde me encontraba. Silencié mis pensamientos, trate de respirar ligeramente, no fuera que el sonido de mi respuesta pudiera obstruir cualquier sonido que viniera del exterior. Agudizé al máximo. Pasaron horas y horas y seguía sin escuchar nada. Cuando ya todo estaba perdido para mí, de repente sonaron como portazos, golpes, y me dí cuenta de que me encontraba en una jaula oscura. Oí voces en un idioma llamado ingles por lo que a mis compañeros de intifada les había oído hablar de como, aquellas bestias con cascos y fusiles, mataban a bajo ese idioma a niños de una descarga en el pecho. De repente me acordé de mis camaradas de la lucha, en mitad de aquella oscuridad recordé quien era. A...S...M...D.... miembro de la OLP (Organización de Liberación Palestina).

-Well, I bet your group there in front of that wall. Two men take care of the prisoners down. Bound course. You place them in front of your men and shoot to kill. If there is any more you know what you have to do, shot in the head and out. Do not remove the bodies, leave them for the following to see how we spend with those who insubordination against our friends the Israelis. Americans do not have so much mettle as they are. U.S. Army Corporal, has understood my order?

- If my lieutenant, at your service! Well guys, untie the prisoners and lowering their truck, place them against the wall, and when they all give the command truck reventais them dead, have you heard right? Well come on, now, go, go, no time to lose!

Acto seguido, sin entender sus palabras, noté como un rayo de luz me quemaba la retina, y ciegamente oía voces que no podía escuchar debido al atontamiento al ver la luz de sopetón. Unos rostros desconocidos, tapados con una mascara negra me desataron, y sujentandome con fuerza, me sacaron a una especie de patio. Me colocaron frente a una pared, y pude ver como hacían lo mismo con niños y jóvenes de mi edad, todos ellos desnudos, con sangre en el cuerpo por lo que podrían haber sido torturas. Habiéndonos colocado a todos pegados a la pared, vi a los niños llorar amargamente sin saber lo que les estaba pasando. Miré a los otros de mi izquierda hacer lo mismo, pero imaginando por qué les habían sacado fuera. Vi el camión en donde había estado, mi pregunta se había resuelto...

Se colocó un grupo de soldados, como yo estaba cegado por la luz del sol, con mis rodillas flaqueando, pues me veía muy delgado. Noté un "click" en aquellas armas que portaban. Acto seguido apuntaron hacía nosotros y uno de ellos dijo lo siguiente mientras los niños lloraban, los demás miraban a lo incierto. Yo miraba al sol que en la lejanía parecía saber de nuestro trágico fin.

-Prepare your weapons, they point to the bodies, do not forget to shoot to kill. Aim for their bodies ... And ... fire, open fire!

De repente escuché ese terrible sonido que tantas veces había escuchado cuando había asistido a los entierros de varios camaradas o conocidos de la lucha, por disparos y rafagas al aire en motivo de duelo. Noté como mi cuerpo era desgarrado una y otra vez por hendiduras que se hundían más y más. Escupía sangre sobre mi desnudo cuerpo que veía romperse por todos los lados, chillaba de dolor, pero mis chillidos y los de los demás no se escuchaban debido al incesar de los disparos que nos abatían...

Finalmente, escupiendo sangre por la boca, notando frío en mi cuerpo, y como el pulso se iba desvaneciendo, apoyé mi cabeza contra la pared, me giré a mi izquierda y vi al niño en silencio, su angelical carita rota por ojos salidos, que mostraban la angustia de lo que había visto antes de morir en el silencio de las balas. Miré al sol de nuevo, esta vez lo veía en todo su esplendor, sentía como si en breve con sus rayos me fuera a abrazar. Escuché frente a mí dar unos pasos de alguno de mis ejecutores, al que no vi, pues mis ojos miraban al Sol. Escuche un "click", un ojo negro me apuntó y el Sol dejó de brillar. Notando como ya me iba, vi como ese ojo emitió un último destello, que impactó en mi frente. Lo último que vi fue eso, el...Sol...

Nota del autor: Aquel día cualquiera en el conflicto Palestino-Israelí, americanos e israelitas fueron pasando por grupos de prisioneros, culpables o inocentes, a todos les fusilaron ante esa misma pared. A día de hoy, a eso se le sigue llamando luchar por la libertad.

FIN...