
Lo digo más fuerte ahora que nunca, la única tarea de nuestros gobernantes ha sido dividirnos. Más reciente como los llamados defensores del pueblo socialistas, ayer y hoy, cuyo pueblo se ha movido por esloganes, huyendo de una realidad a la que escapaban por expreso deseo de dar fin a sus frustraciones mediante el odio al prójimo, con retailas de las que cuyo único sentimiento valido era el sentimiento de unidad que ello otorgaba frene a un enemigo enmascarado en los innumerables discursos, que se hacía para ver al hermano como la razón sagrada que había de ser derrotada. Y si no preguntemoslé a Largo Caballero, ese pacifista de poca monta con sus discursos a favor de la guerra civil, o al ilustrado Manuel Azaña que fue de los primeros en proclamar el estado de guerra sin el consentimiento de muchos salvo de su séquito de malversadores que gracias a los cuales se ha isntaurado una generación de personajes del cuento que confunden libertades, confunden derechos, confunden la autoridad de un dictador con la de un profesor y la del alumno con la de un sufridor que trabaja por mantener todo el sistema en el cual nos sustentamos, con más pena que con gloria.
Pero los otros sujetos son más repugnantes aún, sobre todo los traidores de CEDA(Confederación de Derechas Autónomas) que fueron los primeros en traicionar y apoyar el fusilamiento de alguien que quería la unión de ambas Españas como fue J.Primo de Rivera, y que hoy se hallan reencarnados en los demagogicos pijos del Partido Popular y su gran lucha por la patria, "que gane el PP", ole sus cojones. Pues menos son ellos para criticar a sabiendas de que su España solo se representa en su bandera, pues de creer creenselo con extraordinaria fe, cuyo mensaje no es sino la continuidad de un sistema en el que primero ganan otros, la pifian, y luego ganan los otros, y vuelta a pifiarla. Made in Spain como dicen los extrangeros.
Otros en cambio fueron aún más repugnantes, como lo fueron los chupatintas del Caudillo Francisco Franco Bahamonde y su insulto bajo banderitas rojigualdas que para nada correspondían al espíritu libertario y herióico, pero sí al totalitarista y contradicctorio de un régimen que pretendió identificarse con un país con el que solo compartía el canto de las sirenas, y que mediante represión logró identificar la nación a la dictadura. Algo que hoy, irónicamente, muchos que defendemos las tesis de la nación como modelo indestructible se lo agradecemos, pues gracias a ese sujeto y a otros muchos de raquítico menester somos elogiados y comparados con ellos.
Pues a diferencia de Italia y otros muchos países en los que el pueblo asesina a los malos dirigentes, en España se asesina por placer o por estupidez al que esta enfrente y al político se le exime cuarenta o treinta y tantos años después y se le honra por tan grata y noble labor.
Labor que la juventud, sobre todo la del ahora, tanto honra y tanto aclama al oírles hablar de libertad y derechos, y de políticos que se felicitan por el hecho de que esta ya no piense tanto en la política y ella misma se considere independiente. Sobre todo cuando hay que armar bulla sean de un bando y de otro bajo esloganes,ahí la apolítica desaparece. ¿Pues al fin de cuenta que somos sino para esa chusma sino unos dementes a los que drogan y embaucan bajo promesas que ni ellos saben realmente de lo hablan?.
Pero Yo tengo la solución, una solución definitiva y que callará a muchos, encarcelemos a los políticos, pegarles un tiro sería anticonstitucional y sería perder munición que le hace falta a un ejercito desprovisto de todo material de defensa. Acabemos con ellos, y con ellos derroquemos a las ideologías que tiran únicamente del carro de quienes les dan sustento económico.Instauremos una ideología en la que el pueblo, la juventud mayormente sea la participe y ella rija su destino democráticamente, con una libertad no autoritaria, sino permisiva y normativa en función a los deberes de todo ciudadano. Un sistema que consiga unir a unos y a otros bajo un mismo manto. Un sistema que abogue por un renacimiento espiritual del individuo y acabe con la idea de las masas como tales, y potencie una riqueza basada en conocer y explorar los límites de nuestro pueblo, siendo respetada nuestra historia y no tergiversada a inconveniencias burocráticas. Un sistema que abogue por la libertad y esta sea considerada como el credo máximo de toda persona que se adscriba a una identidad que muchos pueblos y culturas han de envidia, pero que ahora, burlansé de ella y ultrajan por doquier, pues sabedores son de que estamos despiertos. Pero desconocedores de que un día despertaremos y nuestra enseña volverá a ondear en lo alto de nuestra historia.
En definitiva amigos, una España que sea libre y no confunda a la nación como el máximo exponente de la tozudez Hispánica, sino como unidad de todos en la que cada persona, cada español sea bienvenido a dar una opinión basada en sus fundamentos y no en los del vecino.

















