lunes, 21 de febrero de 2011

CRÓNICA DEL VIAJE EN BICICLETA HASTA MEDINA DEL CAMPO DESDE VALLADOLID

Quedandome ya menos de dos semanas para ir en bicicleta hasta Salamanca desde Valladolid, en dos días, ida y vuelta, y hacerme más de 280 km por carretera. Para poder preparar mi cuerpo ante tal sufrimiento voluntario e inevitable, he decidido este pasado sábado 19 de febrero de 2011 ir a Medina del Campo, pueblo de Valladolid. Para ello he cogido la dirección sur-este atravesando la carretera vallisoletana que pasa por la zona de Covaresa. Para ello cogí la carretera autonómica de primer orden número 610. En mi viaje pase por los siguientes pueblos: Villanueva del Duero, Serrada, La Seca. Encontrando al llegar a Medina del Campo al oeste, en el punto de entrada a la población una carretera que me conducía a Peñaranda de Bracamonte. El pueblo que me conducirá a Salamanca. Sin embargo me encontré con una carretera que me conducía según vi, a una autovía del pueblo. Espero que simplemente fuera un desvío, debido a que la carretera que me debe conducir a al pueblo para posteriormente ir a Salamanca, la debería haber encontrado al final sur del pueblo de Medina del Campo. Solo espero que halla sido una confusión por una mala percepción debido a las malas condiciones meteorológicas que me acompañaron durante la ida a Medina del Campo. Por ello paso en el siguiente párrafo a describirlas así como comentarios añadidos sobre mi viaje.

CONDICIONES METEROLOGÍCAS Y COMENTARIOS SOBRE EL TRAYECTO

Salgo de Valladolid sobre las once pasadas del mediodía. Me hacía una temperatura entorno a los nueve grados positivos. El cielo estaba nublado con nubes precipitacionales de intensidad media. A raíz de ello comienza a llover, y acto seguido me pongo el chubasquero. Pero viendo que la lluvia es escasa y que la prenda me molesta, decido guardarla en la mochila y seguir con la térmica.

Al salir oficialmente de Valladolid en dirección sur-este por la carretera autonómica de primer orden (CLN 610) me empieza a soplar un viento de frente. Según voy ligeramente por el pinar, me sopla, no llueve. Miro al cielo y por un buen rato tiene pinta de que se despejará.

Al pasar por Villanueva de Duero, un pueblo escasamente a veinte kilómetros de Valladolid, me topo con la primera cuesta que subo y sigo pedaleando tras pasar por un puente. A medida que voy avanzando la vegetación del pinar va desaparaciendo y me voy internando por campo, por cultivos y pasando por fábricas de piensos así como de otras materias.

Paso por Serrada, un pueblecito que sigue a Villanueva del Duero, con no mucha población. Al tener una bajada, descanso un poco a medida que voy bajando por la carretera sin pedalear. Al salir de Serrada el viento comienza a soplarme con fuerza.

Se mantiene la fuerza del viento pasando por la Seca en dirección hacía Medina del Campo. Ocasionalmente me encuentro con subidas que me cuestan bastante pedalear debido a que me cuesta mucho avanzar por el viento. Me suelo cabrear con facilidad y maldecir al tiempo vallisoletano. Pero he de seguir. Alguna que otra vez pienso en darme la vuelta, pero si fallo en este paseo con la bici, no hay duda que fallaré en Salamanca dado que climaticamente cuando vaya será marzo, y se incrementan las probabilidades de lluvia y viento. Así que tiro como puedo, amargado, dado que al sentir constantemente el azote del viento en la cara, lo paso francamente mal, y más teniendo en cuenta que presento resistencia a tal fenómeno pedaleando más rápido.

Al situarme a diez-quince kilómetros de Medina del Campo, no contento con el viento, me comienza a llover con tal magnitud que termino por empaparme. Incremento la velocidad de pedaleo, y en ocasiones llego a notar algo de granizo, tal vez por la fuerza con la que cae la lluvia que me araña la cara. Me niego a ponerme el chubasquero, no he de perder tiempo ni tampoco parar, perdería el ritmo y con ello el calor corporal emanado del esfuerzo.

Llego a Medina del Campo sobre la una en punto del mediodía. He recorrido cuarenta y cinco kilómetros en apenas dos horas presentando las condiciones climáticas descritas en los párrafos anteriores. Me acerco a un bar, dejo la bici y entro. Me tomo un café para entrar en calor, fumo un cigarro que no volveré a fumar hasta pasadas cinco horas después. Y posteriormente salgo con la bici y me interno en el casco histórico del pueblo. Saco fotos a su plaza mayor con su ayuntamiento, a algunas iglesias, así como alguna que otra foto en la que salgo frente a esos edificios. Entonces decido ir al castillo ubicado en lo alto de una colina, ciertamente complicado de acceder por las callejuelas por las que me he de meter. Al final consigo llegar. Me hago fotos y lo visito un poco por dentro. Me siento orgulloso de tenerlo ante mis ojos. Un templo consagrado a la hispanidad, un monumento a la grandeza de esta tierra castellana. Me siento un aventurero, un viajero por las tierras de mi patria. Es increíble contemplar las gigantescas almenas tan de cerca, es como si pareciera que de un momento a otro van a surgir guerreros medievales asomándose por las ventanas. Me hace gracia porque de pequeño hice un escrito sobre ello, sobre los tiempos de miseria medieval en los que debido a las constantes guerras que había entre los señores feudales, la población vivía y se refugiaba dentro. La vida es curiosa por las coincidencias que da.

Pasados esos felices momentos decido volver a casa. Serán las dos y media. Pierdo media hora más para salir de Medina del Campo debido a que me he de desorientado por el cansancio y por la distracción. Al final tras preguntar a sus buenas gentes, me interno en la carretera que me ha conducido hasta el pueblo, la de antes. Me hace buena temperatura y ya no llueve, al contrario, me llega a hacer sol. Cosa que celebro con mucho goce dado que es cuando en la ida, voy a tener riesgos de flaquear de fuerzas.

Mi viaje prosigue volviendo a pasar por los pueblos citados. Durante el trayecto me ocurre que de haberse nublado con fuerza, con nubarrones grises. En la soledad de la carretera, al mirar al cielo, noto como si el gran Sol luchara por abrirse y desquitarse de los nubarrones. Entonces siento una llamada que me incita a detenerme y a mirarle. Es como si supiera de mi viaje y me mirase a mí, se hubiera mostrado por esa razón. Mi martillo de Thor me brilla, un símbolo pagano que siempre llevo con migo colgado a mi cuello y que nunca me quito, porque creo en la naturaleza, en los espíritus y energías de la tierra. Y fruto de esa llamada decido inmortalizarla en una foto para dar testigo a los demás de que hay vida más allá de las ciudades, una vida, una fuerza energética y espiritual que solo se capta cuando el ser decide adentrarse en su soledad por caminos, que aparentemente solo son caminos, pero que en realidad, cuando el ser se libera de todo, esos caminos brillan, y las esencias desconocidas, imperceptibles en la vida mundana, se le aparecen.

Tras esto, prosigo mi viaje hasta llegar por fin a Villanueva del Duero. Apenas me quedan veinte kilómetros, llevo sin comer desde las nueve de la mañana, y son las cuatro en punto. Noto como mi estomago se comprimiera, como queriendo comerse a él mismo. Entonces viendo la situación, en mitad del trayecto, sin pararme, meto la mano derecha en la mochila de mi espalda, y lentamente y con precaución al sujetar la bici con una sola mano, lo voy sacando. Es un pequeño bocadillo de lomo y queso fuerte de oveja, algo que me encanta. Reduzco durante diez-quince minutos la velocidad para comermelo. Pasado eso, decido seguir como he venido, a sprint, al máximo rendimiento.

Al final llego a Valladolid por Covaresa, me mareo, noto que mentalmente no puedo más, que me voy. Así que decido ir más deprisa si cabe, doliéndome muchisimo las piernas, por el carril bici, pasando por Vall-Sur. Me interno en el paseo Zorrilla y así hasta mi casa. Encima al tener una pequeña subida antes de llegar a ella, ya llorando del dolor tan grande que estoy soportando. Decido bajarme de la bici, agarrar el eje de manillares con la mano derecha, y subir la cuesta corriendo al máximo. Tanto es así que noto que me desvanezco, pero trato de aguantar con las pocas fuerzas que me quedan. Al final llego a casa...

Conclusión: Para ir a Salamanca voy a tener que salir temprano, aún no he fijado el día de salida, será en carnavales. Voy a tener que ir a un ritmo suave hasta la mitad del trayecto entre Peñaranda y Medina del Campo. Entonces sera ahí cuando me queden menos de sesenta kilómetros cuando deberé meter el sprint final y llegar al máximo rendimiento a Salamanca. Si llego a la tarde, tendré tiempo de visitar la ciudad y deleitarme con sus monumentos y edificios. Pero ello me obliga a llegar y alimentarme bastante bien y sobre todo descansar. Pues al día siguiente deberé regresar a Valladolid.

Ahora: Ahora solo puedo relajarme, nutrirme bien de vitaminas de los alimentos. Así como estar físicamente preparado. Pero sobre todo mentalmente, dado que voy a hacerme casi 300 km entre que me salgo de mi casa y cojo la carretera a Medina del Campo, para luego Peñaranda de Bracamonte, y entre lo que me meto en Salamanca etc. En dos días voy a pasar un dolor tremendo, por ello me tengo que preparar para un viaje en el que por momentos sentiré que me no podré avanzar más. Pero yo tengo mi ley, una ley en la que un artículo anterior denominé: La Ley de Alexander. Y por los dioses, por la tierra sagrada a la que amo, y por el pueblo al que consagró mi viaje, la cumpliré. Pues la Ley es dura, pero es la ley, y por lo tanto ha de cumplirse.

FOTOS DEL VIAJE:



























domingo, 20 de febrero de 2011

MI ACCIDENTE. PARTE I: MI ATROPELLO Y EL INICIO DE LA TORTURA


Estimado lector/a que por algún azar has tenido la ocasión te encontrarte con migo mediante estas palabras. Para ti si me conoces va dirigida esta carta. Si no me conoces da igual, no importa, en estas líneas me conocerás.

En nueve días se cumplirán siete meses de tener el accidente un fatídico uno de agosto de 2010. Un accidente que estuvo a punto de costarme la vida seriamente, pues de hecho yo vi la muerte, y me enfrenté a un infierno de dolores. Es ahora cuando comienzo a recordar seriamente lo que me pasó.

Fue una noche de fiesta, por aquellos días anteriores me encontraba inmerso en lecturas de economía y sobre la globalización. Estaba además escribiendo un ensayo en el cual analizaba las causas del liberalismo económico, brevemente para posteriormente dar paso a un análisis del presente al que nos ha conducido. Además por aquel entonces era columnista de patriotas.es. En definitiva tenía mi mente al máximo rendimiento. Era todos los días escribir e interesarme por problemas sociales de mi país y del mundo. Pero llegó un momento en el que no podía más, tenía mi mente quemada. Era un dolor salvaje que me impedía dormir, que impedía vivir. Discutía con todo el mundo, con mi familia, con mis amigos, y cuando salía por ahí trataba de aliviar mi dolor con el alcohol, emborracharme y olvidarlo todo por unas horas. Era una situación caótica. Y llegó el día marcado con sangre. Quedé con mis amigos, fuimos a una fiesta en una urbanización llamada Panorama, cerca de Simancas. Me lo pasé muy bien, hice alguna que otra parida como hacer calvos o fingir que me ahogaba, cosa que dio la situación de que una señora mayor se arrojó en mi auxilio. Desde luego era una fiesta, en la que todos estábamos inmersos en la alegría, pero yo esa noche no podía más, estaba quemado, harto de todo, sentía como si mi mente fuera a estallar. Con el fulgor de la noche la gente se perdió en la oscuridad, encima yo no tenía lentillas, las había perdido en la piscina, por lo tanto era orientarme casi ciegamente aunque tampoco es que viera tan mal. Y entonces decidí marcharme de aquel sitio a buscar ayuda, a llamar a mis padres desde alguna cabina. Pero era tarde, demasiado tarde, serían sobre las dos y media por ahí de la madrugada. Como sabía que cerca había una gasolinera a la que se llegaba por un camino paralelo a la autopista, decidí internarme por él. Pero Panorama más que una urbanización es un laberinto de chalets, por el que o te lo conoces bien, o te pierdes como a mi me paso. Calculo que estuve una hora vagando a ciegas por toda la urbanización, solo con el pantalón corto y mis chanclas dado que perdí la camisa allí en la fiesta. Al final encontré la salida, era una puerta de estas que se abren con un mando. Así que tuve que esperar hasta que unas buenas mujeres desde el otro lado con el coche vinieron. Pero los resortes metálicos de la puerta se trabaron, y entonces me vi en la obligación de ayudarlas, y con todas mis fuerzas, cansado, agotado, empujé hasta el final y conseguí abrirla. Las mujeres pasaron, me dieron las gracias, y en la oscuridad, alejándome de la alegría de la fiesta me perdí. Según iba bajando por la carretera, por el lado permitido para bicicletas y viandantes, alguien hizo lo que no debió, y me atropelló por la carretera que era paralela a la autovía, y la cual, me conducía hasta el atajo de tierra que daba a la gasolinera. Me acuerdo de como iba por mi derecha, muy cansado, y de repente me vi en la más oscuras de las noches. Todo era oscuro, no se veía nada, solo recuerdo eso. Lo siguiente que recuerdo era como me vi en una camilla semi inconsciente que se metía en una ambulancia. Me vi bocaarriba con un collarín que apenas me dejaba respirar. Escuchaba a los sanitarios hacerme preguntas, y yo respondía con la primera tontería que se me pasaba por la cabeza. No sé como tenía el cuerpo, solo sé que me ahogaba, que no veía más que el techo, y notaba como la ambulancia se movía, y como sentía punzadas por mis brazos fruto de las inyecciones de anestesia y curatorias que me aplicaban. Recuerdo eso, dolor y agobio.

Ahora sé que vencí a la muerte, sé que lo que vi era ella, la muerte, todo oscuro, sin oír nada, solo ver o sentir que estaba en un mundo oscuro. Me contaron que realmente que por un minuto-dos estuve muerto, que fue cuando me encontraron medio muerto, con no se cuantas brechas en la cabeza, con un charco tremendo de sangre rodeandome. Estuvieron a poco de perderme tras reanimarme con los electrosock, (creo que así se llama). Después me contaron que aproximadamente estuve tirado en estado de inconsciencia, sangrando por la cabeza, en la oscuridad, con el riesgo de que alguien no me viera con el coche y me pasara por encima, tres cuartos de hora. Fuera milagro o no, el caso es que aún así me cuesta creerlo. Me cuesta creer lo que tengo dentro de mi ser, y lo que aguanté en aquellos momentos. Un atropello, momento que no recuerdo. Me rompí la pelvis en dos, por el eje central, brechas enormes en la cabeza, la nariz rota y sin un cacho, los parpados desgarrados, las espaldas despellejadas por completo, al rojo vivo, así como los tobillos y los pies hinchados al máximo.

Para el próximo artículo te contaré los primeros días de mi estancia en el hospital.

Hay alguien que dijo que realmente traté de suicidarme. Decirle que realmente traté de vivir, pero que fuere por lo que fuere, necesitaba el accidente, mi vida iba a la deriva. Y valgame la gracia decirlo, que fue así, a veces la vida y la naturaleza son así. Sin darte cuenta generas en tu ser fruto de tus acciones, una espiral caótica que se termina por rebelarte contra ti mismo.

Un saludo

sábado, 19 de febrero de 2011

LA LEY DE ALEXANDER


Esta es una ley mía, una ley que aprendí cuando tuve el accidente que casi me cuesta la vida, cuando vencí a la muerte. En esta ley se recogen varias normas que han de cumplirse a rajatabla. Cualquier incumplimiento de esta ley supondrá un castigo interno en la moralidad de los individuos. Esta ley es una ley voluntaria, solo la cumpliran aquellos/as que estén dispuestos a ello, a superarse a sí mismos/as. Es una ley con carácter discriminatorio, no la podrán cumplir los cristianos, musulmanes, y demás religiones monoteístas. El carácter de esta ley es la rebelión de los hijos/as contra el padre/es por innovar y adentrarse en lo desconocido, en pocas palabras, en lo nuevo. Por ello solo la podrán cumplir aquellos/as que estén dispuestos/as a ser verdaderamente libres. Quienes no se consideren o no aspiren a tal virtud mejor que se queden con sus sermones y arengas de carácter hipócrita. Por último, no se admiten fanáticos/as, la ley es libre pero de obligado cumplimiento pero sin fanatismos, el fanatismo solo genera odio e ignorancia, en cambio esta ley genera libertad y más libertad.

NORMAS PARA EL CUMPLIMIENTO DE ESTA LEY:

I: La ley es dura pero es la ley, por lo tanto ha de cumplirse.

II: La ley genera sufrimiento, dolor, angustia existencial, soledad. Pero a cambio genera libertad, placer, dolor, angustia, superioridad, amor a los más débiles.

III: Para cumplir debidamente con la ley el hombre o la mujer deberán llevar su cuerpo a su extremo sufrimiento. Esto es que lo llevarán a la muerte, la besarán y volverán vivos/as. Esto se consigue mediante el deporte y el pensamiento, ello genera unas ansias de descubrir lo desconocido y explorarlo.

IV: El sufrimiento no es dolor, el sufrimiento es placer. Quien sufre es aquel que teme al sufrimiento y al dolor. En cambio, quien no lo tema, para cumplir con la ley, lo asimilará y será como ellos.

V: Si temes a la muerte sé como ella, sientela, besala y regresa vivo/a. Entonces la muerte será parte de ti y no tendrás miedo a lo desconocido.

VI: La ley obliga a no retroceder, quien retroceda no será digno de cumplir la Ley, y por lo tanto deberá obligadamente abandonar. La Ley marca que todo hombre o mujer dispuesto a cumplir no deberá jamas retroceder. La vida es dura, el ser humano es un ser incomprendido. Mediante el cumplimiento de esta Ley conseguirá vencer aquello a lo que teme, al destino.

VII: En caso de que el individuo se viera en un estado de extremo sufrimiento no recurrirá jamás en auxilio de nadie. Para ello es permitido el uso del suicidio como forma honrosa de morir en el camino. Para ello me remito a la norma VI en la que jamás se debe retroceder. Es preferible para su obligado cumplimiento el suicidio voluntario/a.

VIII: El fin de esta ley es liberar al hombre o a la mujer. Por ello se condena tajantemente a toda aquella creencia que sea monoteísta. Es decir, que haga sumisos a los seres humanos. El fin de esta ley es matar al padre, liberar al ser en pro de su libertad. Quien no cumpla este último apartado no será digno/a de cumplir tan estimada Ley.

Aquí concluye la Ley de Alexander.

miércoles, 16 de febrero de 2011

MÁS ALLÁ...LA ESPERANZA


Corazón mío,
alma eterna que brilla,
más allá de los confines del firmamento,
¡Dime tu cual secreto es el de la eternidad,
que solo reside en mi pensamiento!
Secreto único que por la esperanza portado es,
aquella varilla dorada, que a caminar nos incita,
mas y nos impulsa,
si en nuestra mar no es reflejada.

¡Dime tu que secreto reside en la esperanza!
Si no es el sueño,
el sueño por ver algo más,
más allá de las nubes,
más allá de las estrellas,
que descubrir se descubre,
con la melodía del corazón.

¡Oh corazón mío!

domingo, 13 de febrero de 2011

INTRODUCCIÓN AL CINE CLÁSICO


Hoy he visto Casablanca, una gran película de por aquellos años cuando el cine americano no se había pervertido por el poder económico. Cierto es que la Wagner viendo el filón capital que ello la generaba al año creaba 50 peliculas, pero cierto es que también había valores y las películas se rodaban narrando historias en las se resaltase el valor humano, pues en aquella época como que no había muchos efectos especiales. Y es por eso que me gusta tanto ese cine, un cine en el que el gran valor como he dicho es la interpretación dado que el cine mudo no desaparece hasta mediados de los felices años 20. Y entonces eran motivos sobre los que la mayor o menor expresividad de un actor, el alma que lleva en los ojos fueran motores básicos de las películas, motores que se mantuvieron vigentes con el cine sonoro hasta los años 70, en los que empiezan a aparecer basuras King Kong II con Jeff Bridges a la cabeza basada en los cutres efectos especiales, así como la Guerra de las Galaxias de Spielberg. Cosa curiosa que por un lado mientras el cine americano, al igual que la especie humana, ha retrocedido hasta límites insospechados de imbecilidad creando productos de beneplacement por los altos rendimientos capitalistas que ello genera, entre otras cosas, al menos de momento, por la inclusión de las proyecciones en 3D que están consiguiendo decrecer el número de descargas de películas actuales.

Podemos citar múltiples factores que han contribuido a la imbecilidad del cine de Hollywood, entre ellos el pijoterio al que se ha sometido a los actores y actrices a la hora de rodar películas. Antaño los actores eran personas que se dedicaban en carne y alma a lo que ellos querían transmitir. Los equipos eran básicos, pobres en comparación a los de hoy, pero ellos no, eran autenticos gimnastas que arriesgaban sus vidas y fisicamente estaban muy bien preparados como el caso de Harold Lloyd. Este actor apodado el "cómico del suspense" se hizo famoso por sus escenas en las que aparece escalando un edificio, o otras en las que camina por el techo de un tren en marcha, cosa que Harold hacía muy bien sin usar dobles debido a su condición de gimnasta, cosa que por hacerla, en sus bodrios "letales" Bruce Willis se debió de quedar calvo al ver a su doble hacerlo. Sin duda un grande entre los grandes y cuya obra cinematográfica, difícil de encontrar a día de hoy completa, hacen que al mirar una de sus fotos te transmita nostalgia, alegría y amor.
Otro de los grandes, Buster Keaton, apodado "cara de árbol" por su rostro inexpresivo que sabía pintar con la melancolía que emanaba de sus ojos. Actor prolífico y con un "par de huevos" a la hora de actuar, y más teniendo en cuenta que tras participar en la I Guerra Mundial como cómico por una infección de oídos se quedó sordo y siguió actuando en más de cuarenta películas, siendo catalogado junto a Chaplin, como uno de los maestros del cine mudo. Sin duda verle actuar a día de hoy genera llanto por su ida en 1966.

Podría seguir hablando de decenas de grandes actores y actrices de aquella época, cuando la sociedad era más inteligente y menos estúpida que la de ahora. Mujeres que sin maquillarse mucho gozaban de una belleza encandiladora, algo asombroso. Hombres guapisimos, con rostros llenos de vida, de pasión por el tiempo en el que les tocó vivir. Sin duda alguna, se dice que el romanticismo termina en el s.XIX, pero nos equivocamos, el romanticismo sigue perdurando en el cine hasta los años cincuenta-sesenta. Prueba de ello es que al ver alguna foto de los actores de aquella época, nos da la sensación de estar mirando a espectros que nos miran a nosotros, en la belleza que el miedo únicamente concede a aquellos que se adentran en la oscuridad y ven la luz. Sin duda apasionante. Yo ahora mismo estoy descubriendo en profundidad ese maravilloso cine tras haber estado una temporada explorando a Kubrick, volviendo a ver buenas películas como El Club de la Lucha de Fincher, Forrest Gum de Zemeckis, Teorema de Pasolini y alguna película suya y etc. Pero la que he visto hoy de CasaBlanca merece la pena, gemía de pena al ver a Humprey Bogart y a Igmar Bergman como protagonistas en una historia narrada hace sesenta años, transmitiendo H.Bogart un rostro frío pero a la vez sensible destacando ese cigarrillo eterno que se mueve de un lado a otro por sus labios, mientras escucha As Times Goes By. Si hablo de I.Bergman entonces me llevaría cien artículos hablar sobre la belleza de esta gran actriz sueca. Por lo tanto sirva este artículo como pequeño prologo a una serie de artículos sobre las películas de aquella época que iré viendo a lo largo de estos meses. La próxima y primera parada es CasaBlanca.

Y así y como dijese Humprey Bogart al final de esta obra maestra solo que hacía vosotros:"Estimados lectores y lectoras, creo que este va a ser el principio de una gran amistad"

LA MENTIRA DE LA VERDAD


"Vivimos en tiempos duros, en tiempos donde queremos liberar nuestras pasiones, y no podemos. Sufrimos por ello, nos levantamos de nuestros sueños y preferimos pensar que todo es irreal, queremos volver a dormirnos, la realidad es demasiado dura para nosotros.

El tiempo nos martiriza con su espera, mientras tanto deseamos que todo esto algún día cambie, pero no podemos. Somos "nada" que vaga de un lado a otro mintiendo a sus semejantes. Y ya no creemos en la bondad, siempre pensamos que alguien nos hará daño, y por eso mentimos. Cuando no lo hacemos, los demás no nos creen. Entonces a veces deseo estar solo y llorar en silencio, y pensar que estoy dormido, que esta realidad es un mero sueño del que en cualquier momento despertaré"

sábado, 12 de febrero de 2011

POEMA EN HONOR A MI PATRIA: GALICIA


Galicia, si me oyes, decirte que te amo, que eres mi Patria, mi Patria verdadera,
y allá quedan demás patrias,
pues tu eres la mía,
mi alma,
mi alma celta,
mi alma gallega.

Y en tu honor estas palabras te dedico, terra mía, Galicia, Patria mía,
matame cuanto antes,
matame cuanto antes,
te amo, eres mi ser,
eres mi esencia.

Que la muerte pues me sea dada,
y digo cuanto antes,
pues tu eres mi Patria,
frente a las demás,
te llevo en el alma,
y pronto deseo volver,
a besarte con mi alma gallega,
a besarte con mi alma celta,
que los Dioses testigos sean,
de nuestro infinito amor...

PATRIA GALEGA

A las orillas de Estigia,
mi corazón, sabedor de tus palabras,
en la pena llanta,
pues de nuevo desolado se siente,
en el desierto de la vida,
y no sabe que hacer,
si morir o vivir.

¡Oh celtas, terra celta, amada mía!
¿Cuando volverá mi alma a posar,
sobre tus prados,
que al son de la libertad, amada,
mecen?,
¿Es mi existencia una utopía,
una verdad sin fundamento,
que ha nacido para morir,
en la sinpiedad deste mundo condenado?

Amada patria galega,
que te amo, más y no
dejo de recordarte,
pues tu serás mi tumba,
eres mi velatorio,
sobre el cual yacen mis palabras,
a la intemperie, tanto como mi ser,
y lloro, lloro mucho,
pues es tu alma la que en mí ser,
pervive, y me hace por momentos,
sentir la tierra de la que nací.

¡Amada mía, si mis amadas conmigo,
no quieren cantar,
y solo yo te canto,
en el fragor de mi sufrimiento,
que sea por ti mi corazón,
único en alabarte,
te amo y lenta es mi exclamación!

Soy gallego y me enorgullezco,
amo a mi patria y pronto deseo,
que por fin me des una muerte, una muerte,
para en tu seno reposar,
pues te amo, y solo deseo amarte,
mas en corazón te amo, solo,
que en alma deseo amarte,
pues pido pez como en Roma se decía,
y buena honra se me halla de dar,
por ti Galicia, amor mío.

Gallego que soy,
si tu en verdad, Galicia eres,
cesa mi llanto,
que mi patria sea el mar,
mi sol el firmamento,
¡Oh, amada Galicia,
terra mía,
patria con mar,
patria sin fondo,
abismos que hacía ti,
me conduce,
mas la muerte gloriosa,
me sea!

¡Oh amada Galicia,
patria mía!

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