
horizonte,mar triste, rojo,
amada tierra mía
hasta la saciedad,
hasta llenar los confines de los océanos,
que con mis sentimientos te lleno.
Tierra mía, madre...
que del cielo llueve sangre,
y mis hermanos junto a mi caen,
y sus gritos son lanzados al vacío,
mientras sus almas se pierden en la noche,
y no queda más que dolor,
mientras ellos, madre mía,
me piden ayuda,
me piden que les ayude a terminar su camino,
y en mis ojos ya no hay lágrimas ni perlas,
que laven mi dolor,
y en mi corazón ya no hay más
que ira y rabia.
Y solo aquellos días que has conocido,
tocan a su fin,
y solo aquellos hombres y mujeres
con los que has compartido tus palabras,
solo tu eco les has dado,
atrás en el tiempo han quedado,
presas del miedo y la codicia,
por haber desconfiado de su corazón,
y solo ahora te ves, en el final,
del imperio de la libertad.
Y ahora ya no sangras,
partes si, hacía el infinito,
solo tu en la oscuridad,
en la noche del mundo,
y ves morir a los que te rodean,
y ves del cielo sangre llover,
y ves de la tierra brotar magma,
y no puedes llorar,
mientras atrás dejas la luz,
y adelante coges a la noche.
Débiles son tus manos,
para el corazón sostener,
y con el tan dura cima ascender,
aunque la muerte atrás te venga siguiendo,
y con ella la incertidumbre y el caos,
sigue y no les mires,
más si tropiezas sobre ti se hecharan.
Cosas he visto, y en largas noches,
de lágrimas sentid, las paredes de mi alcoba,
viéndome solo,
más nunca imagine la soledad del mundo,
viéndome arropado por una fuerza
que animabame a vivir,
¿el amor tal vez?,
¿la esperanza de hallar gloria pasado el umbral?;
Y con coraje he de decir que fui el primero
en al campo de batalla saltar,
así como fui el primero en morir,
ahora soy mismamente igual en vivir,
mientras el día pierde su color,
y al final espero llegar,
a ver hecha la naturaleza de mi ser,
y halladas la sazones de mi destino,
la felicidad y la belleza.
Sigue pues guerrero de la luna y del sol
que prestas son pocas mis palabras,
para decirte adiós,


