jueves, 26 de febrero de 2009

FRAGMENTOS DE NIETZSCHE: EL OCASO DE LOS IDOLOS




El ocaso de los Ídolos (1888)
Esta pequeña obra fue escrita por Nietzsche en 1888, en una época que él mismo consideraba la más fecunda de su actividad filosófica. El fragmento que presentamos a continuación, correspondiente al último capítulo, nos ofrece la visión que el propio Nietzsche tiene de su relación con los antiguos, destacando el haber sido el primero en comprender el instinto, rico y desbordante, de los antiguos griegos.

Lo que debo a los antiguos

Yo he sido el primero que, para comprender el antiguo instinto de los griegos, rico y desbordante, haya tomado en serio aquel fenómeno maravilloso que lleva el nombre de Dionisos: sólo es concebible como un exceso de fuerza. Quien, como jakob Burckhardt, que hoy vive en Basilea, sea un profundo conocedor de los griegos, sabrá medir el valor de mi aportación: Burckhardt agregó a su Civilización de los griegos un capítulo correspondiente al fenómeno nombrado. Si se quiere contemplar lo contrario, considérese la casi hilarante pobreza de instinto de los filólogos alemanes confrontados a Dionisos. El famoso Lobeck por ejemplo -que con la venerable seguridad de un gusano disecado entre libros se introduce en este mundo misterioso de estados de ánimo y se persuade de que es científico por mostrarse ligero y pueril hasta la náusea- con todo el despliegue de su erudición ha hecho saber que todas estas curiosidades están vacías de contenido. De hecho, los sacerdotes de estas orgías podrían haber comunicado a los participantes algo no necesariamente desprovisto de valor: que el vino despierta el placer, por ejemplo, o que el hombre, bajo ciertas circunstancias, puede vivir de frutos, o que las plantas florecen en primavera y se marchitan en el otoño. Por lo que se refiere a aquella extraña riqueza de ritos, de símbolos y mitos de origen orgiástico de que se ve materialmente invadido el mundo antiguo, Lobeck encuentra en ella ocasión para mostrarse aún más ingenioso. "Los griegos -dice (Aglophamus, 1, 672) cuando no tenían otra cosa que hacer reían, saltaban o, como quiera que el hombre encuentra también placer en ello, se sentaban, gemían y lloraban. Otros acudían más tarde y buscaban algún motivo para este extraño juego; y así surgieron, para explicar aquellos usos, innumerables leyendas y mitos. Por otra parte, se creía qué aquellos gestos burlescos, que se verificaban en los días de fiesta, pertenecían también necesariamente a la solemnidad festiva, y fueron conservados como una parte indispensable del culto." Esto no es más que charlatanería irrelevante; a la especie de los Lobeck no se la puede tomar ni por un momento en serio. De un modo completamente diferente nos ocupa el examen del concepto de griego elaborado por Goethe y Winckelman, el cual resulta sin embargo incompatible con aquellos elementos de los que surge el arte dionisíaco: con lo orgánico, con lo orgiástico. De hecho, no dudo de que Goethe haya excluido fundamentalmente tal posibilidad de su concepción del alma griega. En consecuencia, Goethe no entendió a los griegos. Ya que en los misterios dionisíacos en primer lugar, en la psicología del estado dionisíaco se revela el rasgo fundamental del instinto de los griegos: su "voluntad de vivir". ¿Qué es lo que se aseguraba el heleno mediante esos misterios? La vida eterna, el eterno retorno de la vida; el futuro consagrado y prometido en lo que pasa y decae; el sí triunfal a la vida por sobre la muerte y el cambio; la verdadera vida como el proceso total del vivir a través de la generación, de los misterios de la sexualidad. Para los griegos era el símbolo sexual el símbolo venerable en sí, el auténtico sentido profundo dentro de toda la religiosidad antigua. Cada detalle en el acto de la generación, del embarazo, del nacimiento, despertaba los sentimientos más elevados y festivos. En la enseñanza de los misterios el dolor se santifica: los "dolores de la parturienta" santifican al dolor en general; todo devenir y crecer, todo lo que' garantiza el porvenir tiene por condición el dolor... Para que exista el eterno placer del crear, para que la voluntad de vivir se afirme eternamente, debe existir también eternamente el "dolor de la parturienta"... Todo esto significa la palabra Dionisos: no conozco simbolismo más elevado que este simbolismo griego, el de Dionisos. En él se arraiga el más profundo instinto de la vida, el del futuro de la vida, el de la eternidad de la vida, experimentado religiosamente: el camino mismo a la vida, el alumbramiento, es el camino sagrado... Sólo el cristianismo, con su básico resentimiento hacia la vida, ha hecho de la sexualidad algo impuro: cubrió de mugre el principio, la premisa de nuestra vida...


La psicología de lo orgiástico como un desborde del sentimiento vital y de fuerza, dentro del cual el dolor actúa como estimulante, me dio la clave para mi concepto del sentimiento trágico, que ha sido malentendido tanto por Aristóteles como, en particular, por nuestros pesimistas. La tragedia está tan lejos de probar el pesimismo de los helenos en el sentido de Schopenhauer, que más bien vale como su decisivo rechazo, como la instancia opuesta. El afirmar la vida, aun en sus problemas más extraños y duros, la voluntad de vivir que, en sacrificio a sus tipos más altos, se alegra de su propia inagotabilidad, esto lo llamo yo dionisíaco y lo adivino como el puente hacia la psicología del poeta trágico. No para librarse del terror y de la compasión, no para purificarse de un afecto peligroso a través de una vehemente descarga -así lo entendió Aristóteles-: sino para, por sobre el terror y la compasión, ser uno mismo la eterna alegría del devenir -alegría que incluye también la alegría del aniquilamiento... Y de este modo regreso al lugar del que partí una vez; el Origen de la tragedia fue mi primera trasmutación de todos los valores: de este modo regreso al fundamento en el cual se origina mi voluntad y mi poder; yo, último discípulo del Dionisos filósofo; yo, maestro del eterno retorno..

domingo, 22 de febrero de 2009

LA SOLEDAD DE LOS HÉROES


Dicen que los héroes, aquellos cuyas historias se cuentan por doquier, y el viento silabas por los corazones.Historias que relatan grandes hazañas provenientes de una época pasada, olvidada...

Dicen de los héroes, aquellos cuyas hazañas encubren rostros vacíos, sin vida, pues el dolor y la agonía que sentían por dentro paralizaba sus lágrimas, y solo derramando su sangre podían esparcir sus lágrimas y sentirse más libres mientras su camino en la oscuridad seguían.

Pues era la muerte por lo que clamaban, la huida de un mundo que no les pertenecía.
Por eso luchaban, tratando de hallar la felicidad en los demás, queriendo dar en vano la paz a sus pesadillas, dar fin a su sufrimiento; Cargando para ello por voluntad de los dioses de la vida, el peso de cargar con el deber de dar un orden a todos ellos.

Ellos les querían, pero a su vez le retraían, pues sabían que no era como ellos y sus cadenas demasiado fuertes eran que impedían ser liberar al alma.

Era una luz, una luz aquello que les guiaba, no una luz cualquiera, era el reflejo de los dioses los cuales les habían elegido para tan maña empresa. Que brillaba cuando morían extenuados tras dar por finalizada su misión en el mundo.

Los héroes sabían que hallarían la vida después de la muerte, que serían recordados en las mentes de los hombres, como testimonio de que un día hubo unos cuantos como ellos que decidieron ser libres a sabiendas de las tremendas penurias que ello les acarrearía. Pero así cumplió el destino su profecía.

Y tras la noche vendría el día, tras la larga batalla contra ellos mismos y por la esclavitud de los que su sangre compartían y en el mañana hallarían su reposo.

Ellos, la verdadera aristocracia de la virtud, la raza de la pureza, encarnación de la libertad.
Ellos...

POEMA DEDICADO A LOS FRACASADOS, ORGULLOSOS, ESTUPIDOS


Esta poesía esta dedicada a aquellos que incomprendidos por un mundo que les rehuye siguen luchando día a día por ellos. Porque ven más allá en donde otros solo atinan a percibir un pequeño detello de lo que se llama libertad.

Un saludo.


No quiero perder,
la libertad,
¿Cuál es mi razón?
diluye entre el cantar de viento,
mudo que gime,
mientras la noche,
mientras el día,
mi corazón va devorando.

Y a solas escucho,
una débil voz,
a pensar me incita,
a mirar a las estrellas,
a cantar al mundo,
mi canción.


Pasan gotas y gotas,
pasan sombras y sombras,
y mullo en la nada,
chillo...

Desaparezco.

Pues que más me da,
si perder no tengo,
si fallecido en vida,
mi cabeza se colgó,
ondeando,
emblema de la libertad,
emblema de la estupidez,
orgulloso,
me perdí...

Loco,
siguiendo una senda,
tal vez la equivocada,
tal vez la acertada,
continuo,
hasta el fin,
para vivir después de la vida,
pues cadáver soy,
viento divino,
marchare,
a donde siga el tiempo,
pase y pase,
halle la paz.

Desaparecí...

miércoles, 18 de febrero de 2009

FRAGMENTOS DE LIBERTAD: VII


"Dios es la nada de donde se origina el todo, es decir el cosmos, dividido en los elementos, los demás dioses en el resto de teogonías europeas. Las religiónes monoteistas abominan de este tipo de dios creando un dios anti natural y basado en consolar los miedos tan profundos de el hombre tales como la muerte o el miedo a el otro Yo mismo subconsciente. Creando unas leyes por las que regir su vida y sus pensamientos. Por lo tanto para mi todas estas encarnan la dominación de dios.

Respecto a la muerte, en si esta no existe, solo existe el final de la entelekia como tal de la mente humana, el resto de unidades que nos forman tales como nuestro ethos o campo magnético se divide y se reparte formando otras estructuras. Por lo tanto Yo afirmo la inmortalidad absoluta de la vida, pues todas son varias y varias son una"

martes, 17 de febrero de 2009

HOMENAJE A LA POESÍA DE PIERRE ETIENNE


Aconteciera hace algunas semanas mi sorpresa al descubrir en una de esas viejas librerías de Valladolid como ya describiese en el relato anterior; Un pequeño libro editado allá por los años 80 por un grupo de profesores de diversas ciudades de España en homenaje a unos manuscritos que según sus fuentes, fueron encontrados según se paseaba por algún lugar por el fruto y la coincidencia efectos de los azares de la vida. Manuscritos que trataban acerca de la belleza de las pequeñas cosas que hacen de nuestra vida un camino mejor, acompañado por la magia de los que nos rodean a los cuales llamamos personas; Así como la música surgida de la propia naturaleza salvaje de el silencio, del cual todo surgió, en la paz de la nada.

Ahora con el libro editado en mis manos, otra vez lo digo como con los editores aconteciera, fruto de los azares de la vida, me dispongo a rendir un pequeño homenaje al autor en concreto, Pierre Etieenne, un monje francés de el monasterio de Taizé, con cuyos versos uno se deleita en mitad de la noche, paladeando esa sencillez que le caracteriza y que en pocos versos sabe transmitirnos la esencia de una vida de paz y de sosiego dedicada según lo vemos a la meditación de la naturaleza, ese reecuentro pese a ser cristiano, con el Yo mismo.

Desde aqui vamos a reproducir algunas de sus poesias con el fin de tal merecido homenaje.


LOS RUIDOS Y EL SILENCIO

Bajo el viento el árbol más pequeño
emite un zumbido
de noche los ruidos son innumerables.


Sólo los caballos de nuestros sueños
en la edad en que todo parece posible
galopan sin herir al viento.


Caballo azul de leyenda
lleva muy lejos al niño
por el camino de los altos páramos.


Allí se establecerá su reino
en un país de luz
completamente rodeado de bosques.

Traducción al francés: Sous le vent le plus petit arbre/émet un bourdonnement/la nuit les bruits sont innombrables/ Seeuls les chevaux de nos songes/à l´âge où tout semble possible/galopent sans froisser le vent/ Le cheval bleu de la légende/ emporte trés loin l´enfant/ sur le chemin des hautes landes/ Là s´établira son royaume/ dan unpays de lumière / tout entouré de forêts

lunes, 16 de febrero de 2009

LA BONDAD DE LAS VIEJAS PALABRAS, ARROPADAS EN EL BELLO SILENCIO


Ocurre a veces cuando uno da un paseo por su amada ciudad, en mi caso Valladolid, movido por su propia curiosidad propia de la juventud apasionada. Que degusta pasear por rincones recognitos por los que solo el propio tiempo, lucero, camina a merced del murmullo del viento mezclandose con la música del silencio mientras en la noche se va tejiendo el despertar de esas palabras que un día veran de nuevo como antaño la luz, y con esta, su gloria.

Rincones que guardan su espera a merced de ese alguien mismo les despierte en mitad de su sueño eterno en el que se resguardan de la tormenta del olvido, pero resguardados de ello por algunas personas, monjes de las palabras, cuya misión es preservarlos de tal letargo, ocultando grandes secretos a ojo del público desinteresado, movido por el ámbito de lo comercial, que ni busca ni encuentra, se siente perdido y trata de hallar su felicidad en los tópicos en los que buscan darse una identidad.


Ocurrió que un día de esos tropeze con uno de ellos por el mero azar, en una de mis poco frecuentes incursiones a esos territorios vedados para la inmensa mayoría de los que a diario transitan las tumultuosas calles de una ciudad, hedienta a frivolidad e hipocresía, pero bella por dentro, resguardada a la bella sombra de estructuras de metal, frías y resplandecientes a ojos de necio.

En una de esas calles por las que pocos se aventuran, tope con una librería semi enterrada en la sombra entre las columnas de alguna plazoleta histórica ubicada en pleno centro como resguardo para los que huyen de el día y la noche.
Datada de la época de los Felipes aquí en Valladolid en pleno apogeo y capital del Imperio Español siendo allá en sus tiempos gloriosos, en los que esta ciudad era una Villa con una incipiente vida comercial que aun esperarían muchos años más hasta no bien entrado el s.XVIII con las primeras revoluciones industriales para darla un nuevo aire a modernidad, y otro a decadencia con las sucesivas protestas de sindicatos y las movilizaciones de los altos mandos de el generalato provincial que desesperados, buscaban un lugar en un pais en constante transformación.


Resguardada una vieja librería majestuosa, se mostró ante mis ojos cargados de extrañeza por tanta curiosidad los llenaban. En cuya puerta halla base una vieja inscripción: "Librería y anticuario", acompañada de un sinfín de rótulos más ocultos en las corroídas puertas que la protegían de el tiempo que viejas historias acerca de viejos certamenes de poesía para los brillantes literatos de su época, asi como anuncios de sencillas competiciones en las que se llamaba a las personas a mostrar el brillo de el devenir de sus pensamientos.


Lo que allí observe cuando entre por fin tras tantos debatires internos, por miedo y extrañeza no fue a menos, que impresionante; Pues nada más entrar una persona de avanzada edad miro me a aquellos ojos de joven e inquieto navegante con el saludo típico de un octogenario fallecido por fuera, pero revivido por dentro.
Saco me preguntas por descubrir mis intenciones no viniera Yo a ser intruso y mangante, aunque con el murmullo de mi corazón basto se de más , y el dio me respuestas acerca de mi súbdita presencia en aquel reino misterioso tratando a su vez de dar consuelo a si mismo al volver a verse de nuevo en el gustoso placer de la compañia de marineros como Él, cuya única luz bastaba, era la del alma, para adentrarse en esa constante oscuridad.

Reino en el que mudos permanecían cientos y ciento de viejos libros de autores cuya presencia notaba como si de una fiesta de la cultura se tratase cuando a sus obras te acercabas. Estas provenientes de antiguos dueños que habían visto en su destino la necesidad de confiar las palabras a alguien en el cual se pudiera confiar la historia y los recuerdos por los que aquellos libros habían sido palpados por innumerables manos fruto de la admiración y la curiosidad de sus antaño lectores de un sinfin de generaciones, por el afan de sumergirse en nuevos mundos que les transmitiesen al igual que Yo, cosas; Esperando anécdotas,historias, y saberes ya a día de hoy, en la memoria colectiva lloran, perdidos.

Aquel aroma que se desprendía de cada uno, aquel aroma a centenaria sabiduría, inconfundible por el desgaste del el tiempo que los iva devorando. Mezclabase con el silencio, bello silencio en el cual su sueño continuaba. Sin duda del silencio surgía la música una vez que en su interior mis ojos se sumergían y derrepente todo aquello se transformaba en dulce melodía para mis ojos, que absortos por un momento habían viajado hacía otros mundos, hallado en el subconsciente.


Lo que senti fue sinceramente la felicidad hallada, saber que el legado que unos pocos crearon es continuado y preservado por personas que saben que su misión es al igual que haremos nosotros, servir de eco de un tiempo feliz de cara a las nuevas generaciones sedientas de conocer aquello en de lo que sus corazones forman.


Este pequeño relato esta dedicado a aquel fantantisco librero que día a día, pese a que los años le hacen preso de si mismo, sabe romper dichas cadenas con la fuerza de su corazón, en tan noble empresa.

Gracias Maestro

Seneca. Aforismos: XXII


"En tres tiempos se divide la vida: en presente, pasado y futuro. De éstos, el presente es brevísimo; el futuro, dudoso; el pasado, cierto"